San Juan de la Cruz. Una Síntesis global para nuestro tiempo (III) Autor: Antonio José Mialdea Baena | Publicado en: Julio de 2008 |

Monumento a San Juan de la Cruz que
está erigido en la Plaza de su nombre
frente al Convento que él fundó (Ávila)
Deténgase, querido lector, sólo un momento y eche un vistazo a los congresos que sobre espiritualidad y mística hay este verano en España. Se dará cuenta de que tiene una oferta variada. Lea la prensa o mire la televisión: resulta que Zapatero le regala a Ingrid Betancourt una biografía de Teresa de Jesús como símbolo de mujer luchadora de su tiempo y parece que de todos los tiempos. Con esto les quiero decir que, efectivamente, los místicos siguen ofreciendo alternativas de Ser para el hombre y la mujer de hoy. Juan de la Cruz también, sobre todo desde que se produce esa liberación de la que hemos venido escribiendo en los dos artículos anteriores. Pero toda liberación, aunque en teoría no tuviera que ser así, tiene un precio. Y Juan de la Cruz también lo pagó. El éxito del que gozan hoy sus escritos, su pensamiento tan actual, su oferta como paradigma para el ser humano del siglo XXI, tienen mucho que ver con la traducción y la manipulación sufrida por su obra literaria, especialmente el Cántico Espiritual (la obra que abre y cierra su periplo literario). No es algo que se descubra ahora en la historia universal de la literatura: miren, si no, los casos de Anne Frank y la manipulación que su padre hizo en el diario; o el caso de Elisabeth Nietzsche cuando manipuló algunos de los textos de su hermano para hacerlo pasar como precursor del nazismo. Lo de Juan de la Cruz, aunque tenga tintes comunes, es diferente a todo. Lo de Juan de la Cruz yo lo llamo, siguiendo una idea del escritor Enrique Vila-Matas, la metáfora del destino.
El marco temporal en el que les obligo a situarse comprende desde que Juan de la Cruz sale de la prisión carmelitana de Toledo en 1578 hasta que se publican sus obras completas en la capital de España, incluido el Cántico Espiritual, en 1630. El intervalo histórico es muy amplio, pero los límites lógicos de este artículo excusan o justifican que no me adentre en demasiados detalles, sino que explique los acontecimientos y sus consecuencias “a vista de pájaro”.
Para tener una visión sinóptica de este recorrido, antes de entrar en posteriores explicaciones, propongo el siguiente esquema.

San Juan de la Cruz
1578-1586 Concluye Cántico Espiritual y escribe “Noche oscura” y “Llama de amor viva”. Redacta los comentarios de estas tres obras. Mientras, las copias manuscritas de sus poemas, sobre todo de Cántico, crecen considerablemente.
1591 Muere Juan de la Cruz en diciembre sin ver publicados sus escritos (asunto muy común en la época).
1592-1603 Después de muerto, los manuscritos apógrafos de sus obras siguen en aumento. En 1601 se encarga una primera edición completa de su obra a los carmelitas Tomás de Jesús y Juan de Jesús María. Este último es apartado pronto de esta tarea (en 1603, no sabemos si por mandato de la Orden o si por desavenencias con Tomás de Jesús sobre los mismos escritos sanjuanistas) y el primero también es relegado de esta función poco después. Parece que el General de la Orden, Alonso de Jesús María, no veía con buenos ojos la publicación de la obra sanjuanista.
1618 El carmelita Diego de Jesús es el encargado de editar por primera vez las obras completas de Juan de la Cruz. Pero, por problemas inquisitoriales, no aparece el Cántico Espiritual. En 1619 aparece una edición similar en Barcelona.
1622 Ana de Jesús, carmelita descalza, se lleva consigo el Cántico, que Juan le había dedicado, al salir de España. Esto propicia su publicación en Paris en este año en lengua francesa.
1627 El Cántico se publica, en lengua española y como obra independiente en Bruselas.
1630 Aparece la edición madrileña preparada por Jerónimo de San José en la que ya se incluye el Cántico Espiritual, fundamentalmente por miedo al constante plagio.

CUEVA DE SAN JUAN DE LA CRUZ
Se encuentra situada en el huerto de la
hospedería Real de Pastrana. Bajando
unas escaleras está la cueva, donde
se cuenta que escribió muchos de sus
pensamientos. En la parte superior hay
una cruz que simboliza a San Juan de la Cruz
Mientras tanto, San Juan de la Cruz sigue en Andalucía: Beas, Baeza, ambas en la provincia de Jaén, y, sobre todo, Granada, donde permanece hasta 1588 como prior del convento de los Mártires en el mismo entorno de la Alhambra y que, sin duda, puede ayudar a comprender mejor el estilo y el mensaje sanjuanista. Este largo período andaluz de casi diez años es decisivo para el Juan escritor. Escribe el poema “Noche Oscura”, que dará lugar a dos glosas o comentarios explicativos: por una parte, los tres libros de la “Subida del Monte Carmelo”; y, por otro lado, los dos libros de la “Noche oscura del alma”. Redacta también el poema de la “Llama de amor viva”, que dará lugar a dos comentarios distintos denominados LA y LB, aunque entre ellos no hay diferencias sustanciales. Donde sí se va a producir una diferencia esencial, y volvemos ahora sobre CA y CA´, es que mientras estos dos poemas van corriendo independientes en multitud de copias y por muchísimas “manos”, Juan de la Cruz vuelve a re-escribir el poema en el que introduce una nueva lira que ocupará el lugar 11 (Descubre tu presencia...) con lo que el poema resultante ya no tendrá 39 sino 40 liras. Es el conocido por la crítica especializada como CB. Para este nuevo poema, Juan de la Cruz también redactará un nuevo comentario estrofa por estrofa.

EL Cántico Espiritual de
San Juan de la Cruz
Juan de la Cruz muere en la madrugada del 13 al 14 de diciembre de 1591. Muere sin ver cómo sus obras eran llevadas a la imprenta. Esto tendría su importancia si no fuera porque, comparando con otros autores de la época, el asunto era harto común en la época, sobre todo en lo que se refiere a la poesía. Ésta usaba fundamentalmente dos canales para su difusión: los pliegos sueltos que se copiaban y difundían manuscritos en abundancia y, por otra parte, la recepción auditiva. Por tanto, Juan de la Cruz no se convierte, en este sentido, en rara avis. Lo que sí se puede afirmar es que sus poemas gozaban en esta primera época de su difusión de un notable éxito, a pesar de que eran tres las diferentes versiones del Cántico que circulaban y de las múltiples variantes que existían entre unas copias y otras, dentro incluso de la misma familia. (continuará...)
Antonio José Mialdea Baena
Doctor en Filología Española
Licenciado en Estudios Eclesiásticos.
Diploma de Estudios Avanzados en Traducción e Interpretación
Director de la revista internacional ''San Juan de la Cruz''
director@revistasanjuandelacruz.org
Comentarios
Anónimo Dom, 25 Oct 2009 17:30



