Poesía chilena en tiempos de dictadura Autor: Benjamín León | Publicado en: Enero de 2008 | ![]() |

Pablo Neruda
Doce días después del golpe militar y del bombardeo de los aviones cazas Hawker Hunter sobre el Palacio de la Moneda, se realizaban los funerales del poeta Pablo Neruda en lo que sería el primer acto masivo de resistencia a la junta militar. En una especie de acto suicida, miles de personas acompañaron en despedida al poeta que generaba desde su lecho de muerte la resistencia al régimen militar recién establecido. La figura del poeta se alzó como arma con la cual enfrentar el dolor y, a través de la fuerza ancestral de su palabra, detestar la situación política de este quebrado nuevo Chile.
Muchos son los acontecimientos políticos que hicieron de aquella época un tiempo de dolor que marcaría inevitablemente a quienes vivieron los sucesos del 11 de septiembre de 1973, así como de quienes creceríamos en un país plagado por la dictadura. Sin embargo, así como la voz de un recién fallecido Neruda acontecía entre los ciudadanos de aquel entonces, muchos otros poetas de aquel periodo continuaron en su trabajo poético en medio del dolor y de una lucha que, a partir de la palabra, se hacía presente en el nuevo panorama de la poesía chilena.
Desde el desierto de Atacama hasta las últimas tierras de América en el sur chileno, y desde las heladas alturas de la Cordillera de los Andes hasta el Océano Pacífico, el memorial de voces se hacía presente a partir de una tradición literaria que aún conservaba patrones de la poesía latinoamericana, que servirían de guía y de consuelo en el desamparo de aquel presente. La urgencia de los tiempos no enmudeció la palabra, ni impidió que la tradición poética se estancara; por el contrario, bajo el alero de poetas mayores como Parra, Rojas, Anguita, Teillier y Linh, un listado innumerable de poetas jóvenes construyó una obra entrañable que bien vale la pena conocer y recordar.

Gonzalo Millán
La poesía escrita durante la dictadura militar, da a luz poetas que fueron transformándose en patrones de la poesía chilena. Es así como, tras la edición de “La Ciudad”, publicada en 1975, Gonzalo Millán se constituye en uno de los poetas más importantes del período: “Amanece/ se abre el poema”, y a partir de entonces la obra de este poeta se transforma en causa de estudio y seguimiento continuo de las nuevas generaciones. Por otro lado, el sistema de citas y referencias semióticas, que realiza en “La nueva novela” el poeta Juan Luis Martínez, hace de él un decano de la neovanguardia; las lecturas y saberes de los que se alimenta Martínez se extienden a todos los campos en los que el lenguaje fragiliza los criterios de verdad y de realidad, por encima de la presunción de verosimilitud. Por su parte, en la ruralidad del sur chileno, el entrañable Floridor Pérez se hace eco de los aterrorizados tras la publicación de “Cartas del prisionero” y, a veces con cierta ironía y haciendo uso de un lenguaje coloquial, se enfrenta a la opresión: “No saben -nos decían- qué les espera./ Pero yo lo sabía:/ tras días piedra meses muro,/ tú me esperabas a la puerta del cuartel./ Y ésa fue mi victoria”. También, Jaime Quezada, el querido, fomentaba el trabajo de otros jóvenes y escribía “Astrolabio”, a medida que trabajaba con uno de los grupos poéticos más importantes de la época, “Arúspide”. Elvira Hernández, se constituía como una de las mujeres poetas más importantes en Chile, mientras su libro - poema “La bandera de Chile” se incorporaba al canon de la poesía de los ochenta, durante la dictadura. Un joven Raúl Zurita, sentaba las bases de la poesía más dolorosa que se ha escrito en Chile el último tiempo, y se establecía como uno de los poetas más importantes en Sudamérica con libros como “Purgatorio”, “Canto a su amor desaparecido” y otros más recientes como “INRI”, que le valió el premio Casa de las Américas, de Cuba por la aguda mirada lírica y descarnada de la miseria política y social de Latinoamérica.

Diego Marquieira

Víctor Jara
El compromiso con los sucesos y la situación que el país sufría en el terrible tiempo de la dictadura dio pie para que los poetas mostraran su postura y guardaran un registro de la atrocidad. La relación entre política y poética abarcó todas las voces de los poetas de ese periodo crítico de la historia de Chile y sentó las bases para la actual nueva poesía chilena. Muchos de los jóvenes poetas de ese entonces hicieron una poesía que bien vale la pena estudiar, recordar, y hacer de ella un ejemplo de la postura que debe tener el poeta como parte de la sociedad en los sucesos que le rodean.
Bibliografía
Contreras, Gonzalo, “Poesía chilena desclasificada (1973-1990)”, 1ª Ed., étnikaeditorial, Santiago, Chile, 2006
Comentarios
Ninoscka Acosta-Argentina Sab, 27 Jun 2009 19:53
Varquen Lun, 04 May 2009 14:48
Jaime Mar, 21 Abr 2009 15:33
José Martínez Fernández Vie, 13 Feb 2009 02:36




