CARMEN IGLESIA GANA EL XI CERTAMEN POÉTICO MOLLINA, COLOR DE VINO |
Queridos Amigos:
Nuestra querida compañera Carmen Iglesia ha ganado el XI CERTAMEN POÉTICO MOLLINA, COLOR DE VINO, con la obra “Poema infantil”. El premio dotado con 1000 euros, se lo entregarán el 11 de septiembre, justo antes del Pregón de la Fiesta de la Vendimia, en la plaza de la Constitución, de Mollina, localidad de la provincia de Málaga.
Este es el poema ganador:
El tenía paraguas en los dedos.
Y yo, que estaba loca por sus manos,
pretendía mojar con mi lengua su voz,
salvarme de la vida tras su espalda.
Quería darle besos en el miedo.
Explicarle que dentro de mis cosas
hay duendes que vigilan el planeta
(para que nadie pueda hacerte daño,
mi amor).
Yo quería cuidarle de lo negro,
ser parque en sus domingos.
Llenarle los zapatos de tormentas.
Y enseñarle que todo es de mentira
menos este momento que llueve en las ventanas.
El poema, distinguido con estrella roja en nuestro foro, fue merecedor de los mayores elogios por parte de los compañeros de Alaire. Acto seguido reproducimos los comentarios que Blanca Sandino y Valentín Martín escribieron en su día con motivo del maravilloso poema que nos ocupa. El de Blanca, porque fue el último poema que comentó antes de partir hacia su querido cielo. El de Valentín, porque creemos que expresa a la perfección cuanto nosotros querríamos decir ahora.
Blanca:
Tú sabes que, como las tiendas en ciertas épocas, estoy un poquín de rebajas. Hoy contenta porque he podido disfrutar de tu poema. Maravilloso: el mundo con forma de mujer surgiendo entre las olas. La mujer ejerciendo plenamente ese sentimiento que la caracteriza (nadie conseguirá llamarle esas tonterías que se dicen ahora). La mujer, el agua recorriendo su cuerpo, nombrándola, y aquel que sujeta el paraguas. A cada edad, lo suyo.
Valentín:
Mágico instante éste en que te leo, Carmen, porque la tarde se incendia de poesía en cada verso.
Tengo que volver sobre el poema varias veces y en él encontraré que quizás sí, haya mundos inasibles y sublimes donde el amor se hace madre hembra de todos los días pintados de porvenires.
Lástima que poemas como éste no sean de obligada lectura en los cursos prematrimoniales, por ejemplo, así se evitarían muchos patíbulos adolescentes después.
Deslumbrante la ternura que destella cada sílaba.
Vaya desde aquí nuestra más cordial enhorabuena para una autora en la que hemos creído siempre a pies juntillas. Este premio es el principio de una carrera poética que auguramos trufada de distinciones.
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