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A Vueltas con la Pausa Versal

 
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Autor Mensaje
Venezia Lesseps



Registrado: 26 Nov 2007
Mensajes: 123

MensajePublicado: Jue, 01 Sep 2011 19:48    Título del mensaje: A Vueltas con la Pausa Versal Responder citando

Este debate a sido trasladado a mi blog:

http://venezialeseps.blogspot.com
donde puede leerse integramente y donde se recogen comentarios al tema, si alguien desea hacerlos.

Un abrazo amigos.

Venezia Lesseps.
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www.venezialesseps.blogspot.com


Ultima edición por Venezia Lesseps el Vie, 14 Oct 2011 23:02; editado 6 veces
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Julio González Alonso



Registrado: 23 Nov 2007
Mensajes: 5446
Ubicación: Leonés en Vizcaya.

MensajePublicado: Dom, 04 Sep 2011 16:26    Título del mensaje: re: A VUELTAS CON LA PAUSA VERSAL Responder citando

La verdad es que Venezia nos deja un texto muy válido para la reflexión que contiene varios puntos que podrían ser de partida para un debate amplio sobre la poesía. Me parece muy significativa la observación sobre el valor original de los poemas hechos para ser recitados o declamados. Los poemas de verso libre presentan la dificultad de una lectura en voz alta que no parezca la lectura de un texto en prosa. Hablo de poemas y no de poesía, pues ésta se nutre de otros muchos elementos que confieren al texto (en forma de verso, en forma aparente de verso o en prosa) el valor final de la emoción, la sorpresa, el descubrimiento de la belleza y otros sentimientos. La poesía se escribe desde la subjetividad y apunta directamente al corazón, aunque lo haga aparentemente a la cabeza (como podría ser la poesía de Bertolt Brecht).

No es mi intención desmenuzar ahora cada apartado del extenso escrito de Venezia en los que aclara muchas posturas ante el hecho poético; pero subrayaré que no puedo menos de compartir con ella el criterio de que la pausa versal no es el pasaporte imprescindible para la poesía y de que ésta, sola y desnuda, no hace poesía. He tenido ocasión de escuchar hablar sobre el tema a Rafael Calle en el par de ocasiones en que hemos tenido la oportunidad de compartir eventos en Málaga o Mallorca y defender el valor de la pausa versal, aunque no de una manera tan absoluta y contrapuesta a cualquier otra posibilidad de construir un poema con un mínimo de poesía sin su utilización. No creo que, seriamente, Rafael pueda mantener esta condición como axioma aunque en el calor de una discusión siempre cabe buscar posiciones extremas que obliguen a la argumentación del contrario. Queda reconocido, eso sí, su gusto por la métrica y la admiración por la belleza de las formas clásicas.

Gracias Venezia, por esta invitación a la reflexión y por aportar argumentos tan bien construidos.
Salud
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Bitácora LUCERNARIOS.-Acerca de la luz por la poesía
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Ramón Ataz



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Mensajes: 4403

MensajePublicado: Mar, 06 Sep 2011 23:39    Título del mensaje: re: A VUELTAS CON LA PAUSA VERSAL Responder citando

He leído con máximo interés el escrito de Venezia, así como la aportación de Julio. También conozco, aunque quizá no a fondo, la postura de Rafael Calle sobre esta cuestión, ya que a menudo la ha expuesto en mensajes dejados en el foro. Aunque no me considero preparado para intervenir en el debate al nivel que éste se merece, quería dejar constancia de lo mucho que me interesa la cuestión, por lo que aguardo a leer las argumentaciones de otros compañeros sobre el tema.

Abrazos.
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Ramon Ataz2011

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Venezia Lesseps



Registrado: 26 Nov 2007
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MensajePublicado: Mie, 07 Sep 2011 20:25    Título del mensaje: re: A VUELTAS CON LA PAUSA VERSAL Responder citando

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Ultima edición por Venezia Lesseps el Lun, 19 Sep 2011 20:54; editado 1 vez
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Venezia Lesseps



Registrado: 26 Nov 2007
Mensajes: 123

MensajePublicado: Sab, 10 Sep 2011 15:26    Título del mensaje: re: A VUELTAS CON LA PAUSA VERSAL Responder citando

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Ultima edición por Venezia Lesseps el Lun, 19 Sep 2011 20:54; editado 2 veces
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Rafel Calle



Registrado: 18 Nov 2007
Mensajes: 6601

MensajePublicado: Sab, 10 Sep 2011 20:06    Título del mensaje: La pausa versal es obligatoria Responder citando

Amiga Venezia, como te veo muy preocupada por la pausa versal, aquí te dejo algunos textos que escribí en las fechas que los encabezan, por si pudieran serte de utilidad. En ellos, trato de exponer las razones por las cuales creo que la pausa versal es innegociable, si bien, de eso a pensar que la pausa versal puede ser todo lo que tú dices, obviamente, media un abismo.  
En fin, si quieres más información no tendré problemas en ponerte aquí un montón de escritos donde trato de explicar el tema, aunque son tantos que estoy seguro de que sería repetirme mucho.
Un cordial abrazo.

Junio 2008
A mi juicio, la diferencia fundamental entre un poema en verso y un poema en prosa es la pausa versal. Por ello, cuando hablamos de un poema en verso, la pausa versal se tiene que respetar siempre. Lo contrario que en un poema en prosa, donde no existe la pausa versal.  

Con esta formulación tan simple tenemos una manera de distinguir un poema en prosa de un poema en verso.

Esto, que parece muy fácil de decir, en ocasiones es difícil de aplicar por mor del encabalgamiento.
El encabalgamiento es un desajuste que producen, al no coincidir, la pausas morfosintáctica y versal.
Si hay una división en un grupo de palabras que no admite pausa en su interior, entonces se da el encabalgamiento.

Sin perjuicio de que haya en la historia de la poesía grandes genios que lo hayan utilizado como ellos han entendido que debían hacerlo, en mi opinión, un buen encabalgamiento, tiene que admitir la pausa versal sin perder el sentido en la unidad del verso.
Supongo que el hecho de escribir composiciones que se ajustaban ineludiblemente a combinaciones con metro, rima, y cantidad de versos inalterables (soneto, madrigal, décima, silva, epigrama, etc.), produjo la utilización de las licencias poéticas en aras de superar todas las premisas que surgen, cuando queremos escribir un poema,  con una combinación de versos premeditadamente monométrica.
Pero, hoy en día, los poetas no se rigen exclusivamente por un número determinado o inalterable de sílabas en los versos ni por una cantidad de estrofas ni por una rima cerrada.

Decir que la pausa versal es obligatoria, modifica la formulación de los versos, porque, aunque los versos estén encabalgados en su significado, también admitirán la pausa versal. Obviamente, para que eso se produzca, ambos versos encabalgados tienen que funcionar, a su vez, de una manera autónoma.

Es, desde luego, mucho más difícil dejar dos versos que encierren un significado pero que se puedan leer entre una pausa y, sin embargo, tengan sentido por sí solos, que dejar dos versos que tengan que leerse de corrido, sin pausa, salvo que se quiera perder el sentido de lo que se está diciendo.

A mi juicio, dos versos que no se puedan encabalgar, respetando la pausa, deberían tratarse de otra forma, por ejemplo, colocándolos uno al lado del otro, etc.

En la prosa poética no existen los versos, son versículos, luego, no hay pausa versal. El poeta escribe hasta donde quiere, puede finalizar el renglón o dejarlo a la mitad -eso va a su gusto-, y, después, cuando lee el poema, trata de que no se note mucho el momento en el que finaliza ese renglón, precisamente, para que no se pierda el sentido de lo que está diciendo. Justo lo contrario a lo que ocurrirá con un poema en verso, que, al no transigir con la pausa versal, también nos obligará a escribir los versos que, como he dicho anteriormente, se puedan sostener, por sí solos, dentro del conjunto.

POR LO DEMÁS, SALVO LA PAUSA VERSAL, EL TRATAMIENTO DE UN POEMA EN VERSO, ES, O PUEDE SER, EXACTAMENTE EL MISMO QUE EL DE UN POEMA EN PROSA.

Septiembre 2008
Una vez que la pausa versal es obligatoria, como apuntaba anteriormente, llega la hora de escribir el poema. Cada uno de los versos del poema, además de estar de alguna forma concatenados en el contexto, deberían tener, por sí mismos, un mínimo de calidad poético-literaria y también mínimamente unidad sintáctica, o, de lo contrario, si respetamos la pausa versal, tendremos  versos que, descolgados del significado, ocasionarán un claro deslucimiento de la obra. Así las cosas, me pregunto, ¿qué motivos nos empujarán a componer cada uno de los versos? Qué pautas seguiremos, si es que decidimos premeditar la combinación versal? ¿Cómo sabrá un posible auditorio cuándo acaban los versos que se recitan?
Como es lógico, estamos hablando de un poema de versos sin rima tradicional –lo que llaman verso blanco- porque en los poemas rimados en la última sílaba de los versos, es fácil saber cuándo, cómo y dónde termina cada uno de ellos; nos lo indica la rima.

Yo pienso que cada forma de escribir tiene su manera de leer o recitar.

Veamos ahora cuántas pausas observaremos en un poema.

PAUSA VERSAL: La parada que tenemos que hacer al final de cada verso. Es la pausa más larga, y se tiene que procurar que su duración sea uniforme siempre. La pausa versal es uno de los factores que marcan la diferencia entre un poema en verso y cualquier otra estructura escrita, incluido el poema en prosa. La detención que origina, acompañada del énfasis que pondremos en la última sílaba acentuada de cada verso, que en todos los versos es obligatoriamente la penúltima, nos dará una clara diferencia respecto a otras formas del Arte en la escritura.
POR LO TANTO, LA PAUSA VERSAL ES LA RESPONSABLE DEL FACTOR DIFERENCIADOR ENTRE UN POEMA EN VERSO Y CUALQUIER OTRA FORMA DE LENGUAJE DE RÍTMICO.
De ahí, la gran importancia de la educación en la poesía que, a mi juicio, se debería de enseñar en las escuelas a muy temprana edad. El concepto parte de que la poesía es una expresión artística que entra por los ojos y por los oídos, o sea, es más completa, por ejemplo, que la música, que carece de visualidad, si no se está presente durante la interpretación, o que la pintura porque esta no puede llegar con el sonido. Así pues, la poesía, sobre todo cuando se trata de combinar los versos, se debería recitar siempre. Una veces en voz alta, muchas veces en silencio y, otras veces, en voz baja.

PAUSA INTERIOR: Es la pausa que se origina en los versos compuestos, entre sus hemistiquios. Equivale a una detención igual que la observada con los signos de puntuación.

SIGNOS DE PUNTUACIÓN:Una detención que representa la mitad del tiempo de la pausa versal. Es la misma que se hace en la prosa.  

CESURA POR CAMBIO DE SENTIDO: Un pequeño descanso exigido por el cambio de sentido. Es menor que la parada por los signos de puntuación y es idéntico al que se hace en la lectura de la prosa.
Así, nos resultan CUATRO paradas en el poema en verso, cada una de ellas por un motivo claro.

Hablemos ahora de componer el verso.
Lo primero que tendremos en cuenta será no caer en contradicciones. Que quede claro que sostener que la pausa versal es obligatoria, no significa que nos guste hacerla y, desde luego, habremos de intentar evitarla en muchas ocasiones.
Veamos, en un autor que no respete la pausa versal, pero que escriba composiciones monométricas, un soneto endecasílabo, por poner un ejemplo, resultará que sus poemas, al ser recitados por él mismo, o por cualquier otro que no respete la detención al final del verso, perderán la esencia del verso que ha escrito, porque la razón rítmico estilística del verso, sea cual sea su metro, está en su final, o sea, en la pausa versal. El autor que decimos, hará una pausa cuando llegue al signo de puntuación que corresponda,  lo cual, si no se ha detenido al final del verso anterior, diluirá extremadamente el verso que se escribió en origen.

Paradójicamente, la pausa versal, pienso que es el enemigo número uno de la métrica, me refiero a la métrica clásica, porque, que consideremos la pausa versal como obligatoria, no significa, como he dicho anteriormente, que no queramos evitarla a la menor ocasión. Desde el momento en que estamos obligados a una detención en cada final del verso y que no podemos dejar versos descolgados en su significado, en muchas ocasiones –sobre todo cuando queramos dinamizar-  será imperativo buscar una fórmula que permita evitar las pausas versales. Eso nos lleva directamente a alargar el verso, cuanto sea necesario, por tal de concederle la suficiente calidad literario-poética, en el marco rítmico estilístico que nos parezca conveniente.

Parece lícito preguntarse, ¿para qué narices quiero escribir un verso determinado si después ni yo mismo respetaré su linaje? o sea, que al recitarlo, lo mezclaré con otros versos, porque eso es lo que ocurre cuando no respetamos la pausa versal.
  
De esta manera, llegamos a  la conclusión de que, en el fondo, estamos hablando de encabalgar el verso, pero encabalgarlo de hecho, escribiéndolo hasta la conclusión de su significado.

¿Qué pasa entonces con el encabalgamiento? ¿Hemos abolido el encabalgamiento de las combinaciones versales?
No, en absoluto. Ahora bien, a ese encabalgamiento se le pide un plus: debe estar ensamblado en su verso y, sin embargo, puede pertenecer al anterior. Ahí, en ese punto, el encabalgamiento se convierte en un recurso retórico de primera magnitud;  se produce una asociación de ideas, entre los dos versos, que dejan al receptor deslumbrad, ante tal despliegue de ingenio metafórico. El lector se da cuenta de la circunstancia, pero no sabe por qué se produce ni, obviamente, necesita saber el mecanismo para apercibirse de que algo muy grato está ocurriendo. Ese es un asunto parecido al de la rima. Si no rimamos en las terminaciones de los versos, apenas será perceptible de dónde viene la cadena fonológica, aunque hayamos trufado el poema de rimas y otros sonidos similares en el interior del verso.
  
En definitiva, a mi juicio, la razón que puede justificar la composición del verso es la plenitud ideal del mismo.

El verso tiene que lograr una combinación simbólica que trascienda a su propio significado literal. Sin perjuicio de que no terminé ahí (que el verso esté encabalgado), el significado de ese verso tiene que soportar el aislamiento.
A partir de aquí, el campo rítmico que se origina de pausa a pausa, de detención a detención, y la cadena fonológica serán las herramientas que emplearemos para embellecer el poema.

Podría parecer que, ante lo expuesto, la métrica queda en segundo plano, pero no es así. Si hablamos de composiciones polimétricas (con versos de varios metros), obviamente, la métrica resultará básica y, si hablamos de combinaciones multimétricas, la métrica seguirá estando ahí, aunque combinada libremente, porque no existe combinación versal que pueda escapar a la métrica, por muy libre que pueda ser esa combinación, por la sencilla razón de que todos los versos, más aún, todos los campos rítmicos que se originan de detención a detención, tienen un número de sílabas concreto.

ENERO 2011
El problema del encabalgamiento es la pausa versal.

La pausa versal es absolutamente fundamental en el poema en verso; así mismo, en el poema en verso también existe otra detención que se llama pausa interior, con lo cual tendremos que esas dos pausas -versal e interior- , que son siempre y en todo caso absolutamente imprescindibles, hacen del poema en verso un lenguaje que es diferente a cualquier otra forma rítmica del lenguaje, incluido el poema en prosa poética.

¿Me opongo al encabalgamiento? Rotundamente, no.
No me opongo a ninguna clase de encabalgamiento, siempre y cuando permita hacer las pausas que se requieren de un poema en verso.
Como es obvio, un poema en verso, al margen de las pausas versal e interior, se lee igual que un texto cualquiera, porque un texto cualquiera también será una forma de lenguaje rítmico, podría ser primario pero sería rítmico, así que la única diferencia al leer o recitar un poema en verso, frente a todo tipo de lenguaje, es que, además de las detenciones por signos de puntuación y cesuras por cambio de sentido que son inherentes a la lectura de cualquier texto, también tenemos que respetar las pausas interior, en los versos compuestos, y versal en todos los tipos de versos.
De ahí que el poema en prosa poética no respete las pausas del verso, sencillamente, porque no son versos, pero sigue siendo un poema.

Hablemos del encabalgamiento léxico, del cual Quevedo decía más o menos que se trataba de una baratija poética. Se oponía con rudeza a ese tipo de encabalgamiento que consiste en partir una palabra al final del verso para continuar con la otra parte de la palabra en el siguiente verso.
Yo no me opongo. Y no me opongo al encabalgamiento léxico, siempre y cuando permita la pausa versal y además acabe, aunque sea figuradamente, el sentido del conjunto sintáctico de cada verso. Ese detalle, que parece insignificante -hablar de pausas, como una cuestión básica en la estructura de los versos, no parece  tan importante-, es fundamental en todos los órdenes del poema, incluso en su estética semántica. Usualmente el encabalgamiento léxico se hace con una palabra compuesta, así que la primera parte de la palabra encabalgante, tiene que tener un sentido, por sí sola, con el resto del verso del cual forma parte, y pasará lo mismo que en la parte de la palabra encabalgada y con el verso que forma. Como es natural, hacer eso es bastante complicado pero es posible.
Por ejemplo:
Palabra, la hermosura fuerte
mente acechante de tu alma.

En este caso, como puede ser alguno de Fray Luis de León, admito ese tipo de  encabalgamiento -aunque nunca me parezca aconsejable-,  porque, al hacer la pausa versal, los dos versos, aunque figuradamente, se pueden mantener sintácticamente por sí solos, es decir, no necesitan del verso siguiente para conseguir ser una unidad sintáctica. Por lo demás, es un recurso que no pienso utilizar pero por ahora me lo callaré (no me gusta decir, “de esta agua no beberé”) por si acaso.

Ahora, hablemos del encabalgamiento sintáctico de cuyo procedimiento se han preocupado Navarro Tomás, Bousoño, Belic, Domínguez Caparrós y tantos otros.
Todos están de acuerdo en que el encabalgamiento sintáctico supone un rompimiento del verso; dentro de la estrofa, es un procedimiento traumático reconocido por todos.
Estoy de acuerdo con la apreciación de tan eminentes teóricos respecto al trauma que comentan, porque, el encabalgamiento sintáctico al que se refieren, rompe el signo de identidad del verso: la pausa versal.

TAN FÁCIL COMO BLINDARLA. YO BLINDO LA PAUSA VERSAL. ES IRROMPIBLE. SIEMPRE Y EN TODO CASO.

A diferencia de los teóricos nombrados que, a pesar de que admiten encabalgamiento&rompimiento, no se oponen claramente a ese tipo de licencias que también conllevan romper la pausa versal.

A partir de ahí, ¿me opongo al encabalgamiento sintáctico? No. Rotundamente, no.
No me opongo siempre y cuando ese encabalgamiento admita la pausa versal y que cada uno de los versos, encabalgante y encabalgado, a pesar de la detención obligada, tengan vida propia, constituyan un poema en sí mismos, y, sin embargo, el significado real y total se halle en los dos versos. El verso es una unidad del poema, la pausa versal se encarga de que sea así. Un verso, una unidad para eslabonar la cadena del poema. Todos los versos son eslabones, lo que pasa es que no tienen por qué ser todos iguales, el tipo de verso lo marca la pausa versal, de pausa versal a pausa versal está la  disposición de palabras que dan nombre a cada verso cuando este se traduce por el número de sílabas que contiene. Todos los versos se llaman el número de sílabas que tienen, salvo el alejandrino.

En definitiva, los encabalgamientos léxico o sintáctico y sus distintas variedades, que no permitan la pausa versal, los desapruebo tanto como cualquier otra licencia métrica, como pueden ser la sinalefa entre signos de puntuación, el propio encabalgamiento en el interior del verso coincidiendo con cualquier detención, el hipérbaton como panacea para la cuadratura silábica y/o la rima, y todas las demás licencias métricas.

En el verso multimétrico (verso llamado libre), hablando de encabalgamientos, aún los desapruebo más porque, cuando no admiten la pausa versal, las combinaciones dejan de ser versales en beneficio de la prosa poética. Dicho esto, me parece espléndido que en las combinaciones que no están sujetas a un metro determinado, se aprovechen las figuras retóricas, tales como el encabalgamiento, pero este deberá ser cualitativamente correcto.

Y he dicho aprovechar las figuas retóricas, porque, en el verso multimetrico (libre) al no existir cuadraturas silábicas ni rimas, el encabalgamiento, hipérbaton, etc., de licencias métricas pasan a convertirse en recursos retóricos plenipotenciarios. Esa es la gran diferencia y no solo en el verso multimétrico, sino en todo tipo de combinaciones versales.

En contra de su propio significado, yo digo que el encabalgamiento no tiene por qué suponer un rompimiento, en beneficio de una figura retórica más, es decir, como un recurso que emplea el autor para embellecer lo que quiere expresar; y no para cuadrar el número de sílabas de un verso. No es un apaño, es un procedimiento versal, como cualquier otro.

Por otro lado, también me parece espléndido que se escriba un poema sin ninguna restricción, pero, tendremos que tener muy claro que ese poema se convertirá en un poema en prosa poética. Lo dicho no es baladí porque parte de la base de que el verso multimétrico o libre, no es el hermano feo de los demás versos, sino un verso exactamente igual que los otros.
Muchos creen que se puede hacer lo que se quiera en las combinaciones que no están sujetas a una combinación urdida de antemano, pero no es así. Todos los versos son iguales y están sujetos a las mismas reglas. Lo que cambia es la combinación que hacemos con ellos y entre ellos.

Lo dicho, si no hay reglas versales, naturalmente aparece la prosa poética que es una forma rítmica del lenguaje con el mismo tratamiento que cualquier poema, excentuando las pausas versal e interior.

Por cierto, en contra de Quevedo, que decía que el hipérbaton es un recurso de bajura, yo digo que también se puede utilizar siempre y cuando haya una razón cualitativa y no una imposición cuantitativa.

Termino diciendo que, en poesía, la excepción de las reglas se llama genialidad.
De todo lo dicho, no hay nada que sirva ante aquello que traspasa lo que se puede ver.
Ha sido un placer. Seguiremos, compañero.
Un cordial abrazo.

JUNIO 2011
Muchas gracias, amigo Ignacio, te agradezco el comentario que me regalas y me alegra que te haya gustado el poema.
Defiendes la poética frente a la poesía. Bien. Supongo que por poética podemos entender la forma de crear poesía de cada autor. También podemos entender como poética al conjunto de normas que rigen el mundo de los versos. De acuerdo.
Si es a eso a lo que te refieres con “poética”, estamos hablando de lo mismo, porque poesía es también lo que hemos dicho que era la poética.
A partir de ahí, mi poética, tú poética, nuestra poética,vuestra, etc., tendrían cabida.

Ayer en el chat, salió a colación que si fraccionáramos un recibo de la luz, a la manera de los versos, el resultado se podría llamar poema. Bueno, ese es un ejemplo muy extremo, pero sí, si compusiéramos versos con un texto cualquiera, una factura, un recibo, etc., podríamos obtener un poema. Esta deducción parte de que los versos lo son a pesar de su calidad, de otra manera tendríamos que tirar a la papelera la inmensa mayoría de versos que se han escrito a través de la historia. Por lo tanto, si somos capaces de componer versos con el texto de un recibo de la luz, el resultado será un poema, puede ser un poema horripilante, pero será un poema como tantos otros poemas horripilantes que se han escrito.

Por otra parte, no creo que sea conveniente que los poetas oficien de críticos literarios. ¿Quién sabe reconocer un genio? ¿Por qué tenemos que poner cortapisas a lo que decimos?  
Creo que las normas se tienen que basar en la manera de decirlo, porque queremos decirlo por medio del lenguaje rítmico por excelencia: el poema. Y el poema tiene unas peculiaridades que lo hacen diferente de cualquier otra forma de lenguaje.

Con lo dicho, persigo dotar la poesía o, mejor dicho, la poética, de una serie de normas que permiten empezar por la base y terminar en el lugar exacto en que termina la capacidad evolutiva del autor. Las normas tienen que ser muy simples, muy fáciles, pero inquebrantables.

Las normas, especialmente la pausa versal, serían los límites de un campo de fútbol. Dentro del campo se puede hacer lo que se quiera, siempre que se juegue al fútbol (o escribir poemas dignos).
Es obvio que para pegarle al balón, habrá expertos que te enseñen, pero más allá de los expertos, siempre surgen los artistas; unos inventan el golpeo y otros ejecutan a la perfección el golpeo clásico. La libertad es total, siempre y cuando metas goles.
Traspasado a la poesía, meter goles significa escribir un buen poema.  

Estimado colega, estoy convencido de que para escribir poemas con un nivel aceptable, se tienen que tener unas cualidades equis, luego con esas cualidades equis y mucho entrenamiento se pueden llegar a meter goles.Si el poeta viene de una escuela, es decir, sabiendo la base, todo resultará más sencillo, incluso se puede dar el caso de que el poeta que llegue, se dé cuenta de que nunca meterá un gol, y se vaya por donde ha venido, en busca de otras disciplinas más asumibles. El mundo no termina con el fútbol ni con la poesía.

En fin, la poesía o poética, a mi juicio, no se pueden trabajar a conciencia si no se desprenden de ese halo mágico con el que muchos poetas las han querido vestir. Poesía, suponiendo el talento, es igual a trabajo, como cualquier otra disciplina del arte. O eso creo.
Un cordial abrazo.
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